Cenicienta

Por muy agradable que sea sentirse amado, ni siquiera el cariño de un príncipe garantiza la plena felicidad.

Una persona sólo se convierte en un ser humano total que ha desarrollado todas sus potencialidades, sí, además de ser ella misma, se siente, al mismo tiempo, capaz y feliz de autorrealizarse en su relación con la pareja.

Hay que despojarse de actitudes infantiles y adoptar otras más maduras, si queremos establecer con otra persona una relación íntima que prometa la felicidad para ambas.

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